
¡No puede ser! A la velocidad de 900 palabras por minuto, la mayor parte del grupo le reclama a la maestra después del ejercicio que nos pone. Ella sólo sonríe con serenidad, y nos deja navegar en nuestro asombro. ¿La razón? El resultado del ejercicio es una realidad difícil de enfrentar.
1) Piensa en una persona a quien admires (te invito, querida lectora, Lector a que también hagas este ejercicio) y escribe cinco cualidades que la distingan.
2) Ahora anota cinco cosas que te chocan y detestas de alguien.
3) Apunta las cinco características que tu “amor ideal” tendría que tener.
Bueno pues , nos dice la maestra de Psicología, te acabas de describir a ti misma, tanto en lo positivo como en lo negativo. Y al describir a tu “amor ideal”, estás hablando de ti cuando te encuentras y te sientes bien con tu persona. Esto se llama “proyección”.
La noticia se siente como trancazo en la cabeza y se escucha un ¿¿¿Quuéee??? generalizado.
-¡No puede ser! La persona en la que pensé -exclama incrédula mi amiga-, es floja, egocéntrica y voluntariosa. ¡¿Cómo que soy como ella?! ¡No!
Cada uno de los presentes pensó lo mismo, aunque lo de las características positivas, nos gustó.
Si lo detectas, lo tienes. Es una verdad universal. En Psicología lo describen como “Percepción es proyección”, y la sabiduría popular como “El león cree que todos son de su condición”, pero el hecho es que entender este extraño fenómeno nos sirve para mejorar nuestras relaciones y comprender de dónde viene nuestro rechazo hacia alguien.
Por qué si lo detecto lo tengo
Es muy fácil. Si alguien nos dice: “En los siguientes 30 segundos, no pienses en un oso blanco”, lo más probable es que lo imaginemos de inmediato.
Todos comentamos de vez en cuando cosas sobre los demás; sin embargo, cuando una persona se enfoca en algún defecto de alguien de manera obsesiva, por lo general se trata de algo que ella también tiene y reprime (uupss). El clásico ejemplo sería el de la persona infiel que continuamente ve pruebas inexistentes de infidelidad en su pareja.
Pero no todo es negativo. También proyectamos las cualidades. Si yo soy una persona honesta, buena y responsable, creo que toda la gente también lo es. El mundo es un reflejo de nosotros mismos.
Tomar conciencia de esto puede convertirse en una herramienta maravillosa de crecimiento personal, por eso, si a veces no crees tener las maravillosas cualidades o los horribles defectos que notas en los demás, vuelve a revisarte y recuerda esta ley universal: si lo detectas, lo tienes.


